Figuritas
Esta colección de figuritas perteneció a mi madre, Norma Oranías y guarda muchas
historias.
Algunas las recordamos, otras, las cuentan ellas mismas con sus manchas,
roturas e inscripciones, pero sin duda, la mayoría de los recuerdos se atesoran en
la memoria de esos papeles, ajados por el tiempo, como secretos ocultos bajo el
velo del olvido de quienes, estén o no, las tuvieron en sus manos.
¿Qué nos cuentan?
Nos cuentan escenas y personajes de las primeras décadas del
1900.
Podríamos imaginarlas en manos de las niñas de la época, arriesgadas cada domingo entre hermanas o primas, después de la ¨escondida¨ o de la ¨soga¨.
Una vez en casa, mientras mamá preparaba la cena, serían repasadas de nuevo, junto a los lamentos de las ausencias y los festejos de las nuevas, de aquella colección atesorada, probablemente, entre organzas y puntillas o almidones y plumetí, en alguna caja forrada con tela bordada a mano.
Podríamos imaginarlas en manos de las niñas de la época, arriesgadas cada domingo entre hermanas o primas, después de la ¨escondida¨ o de la ¨soga¨.
Una vez en casa, mientras mamá preparaba la cena, serían repasadas de nuevo, junto a los lamentos de las ausencias y los festejos de las nuevas, de aquella colección atesorada, probablemente, entre organzas y puntillas o almidones y plumetí, en alguna caja forrada con tela bordada a mano.
Pero ¿Cómo se jugaba a las figuritas?
Las opciones eran a ¨cara o seca¨ o ¨arriba o abajo¨.
Ambos juegos se realizaban con la ayuda de un cuaderno de tapa dura en los que se las colocaba. Los angelitos eran los más valiosos ya que traían suerte, por lo cual no se cambiaban casi nunca o en todo caso, se canjeaban por otro angelito o por más ejemplares.
Las tramposas se echaban fama de tales, en consecuencia nadie quería jugar con ellas, y las escenas de llantos y reclamos a las madres era moneda corriente.
Los lugares de juego habituales eran los recreos de escuela, las veredas de los barrios o dentro de las casas.
Si las analizamos con ojos actuales podemos deducir que ninguna
responde a fotografías sino que fueron hechas en base a impresiones de dibujos
resueltos a mano. Impensado para estos tiempos, todas ellas son copias de
ilustraciones resueltas por expertos, con diferentes técnicas, que supieron
retratar la cultura de ese entonces, los valores de la época y las enseñanzas
que se querían imponer especialmente a las niñas.

Tamaño original: 6 x 7,5 y 12 x 17 cm.
Así es como nacieron, proyectadas por un imprentero, ideadas por
artistas, impresas por talleres gráficos y distribuidas en los comercios del
ramo; fueron concebidas para el público femenino infantil que entretenía su niñez llena
de tiempos y de prisa para crecer rápido y llegar a ser grandes, como las
señoritas de los cuentos.
Pero ¡Qué lento pasaban los años!
Pero ¡Qué lento pasaban los años!
Tamaño original: 6 x 7,5 cm.
Entre esas manos, estuvieron las de mi madre que como todos los niños,
las jugaba, las perdía, las ganaba, y en ese ir y venir, se fueron sumando en
esta serie que años más tarde pasaron a las mías.

Tamaño original: 4 x 6 cm.
Sin embargo, antes de dar por concluido el análisis, podemos escudriñar más aún en aquello que nos cuentan, si en lugar de ver los anversos, estudiamos los reversos.
Allí podemos encontrar nombre escritos con caligrafía de niño.
En muchas de ellas leemos Norma Oranías, en otras tantas Haydeé, unas
cuantas dicen: Marta, y así siguen apareciendo algunas que llevan escrito: Teresa
Celia Prado, Rosa Ester Sanchez, Beatriz, Gloria, Alicia de Pérez, Doña Susy, Lidia,
Elsita, Azucena, Mercedes, Elisita, Nilda, Quiroga, Gonzalez, Broszezuk y sólo una
con el nombre de Mirta Oranías.
También aparecen algunas compartidas: Abel y Carlitos, y Alicia Irene López
Martí y Etel Elba López.
Y como dato curioso también aparecen los nombres: Aida Vazquez 1945, Ethel
Elba López 1944 (esta vez con ¨h¨ intermedia) y Juanita Rogala 1949, como únicas figuritas fechadas.
Seguramente, estos nombres no signifiquen nada para la mayoría de los lectores de este blog aunque
para mi madre sean un pasaporte al pasado, lleno de caras, escenas y
situaciones de inmensa riqueza, pues la maravillosa experiencia de nuestra vida
como individuos hace que la magia de la
memoria pueda dispararnos un mundo o simplemente, nada.
Tamaño original: 12 x 17 cm.
Lo que sí podríamos preguntarnos todos es:
¿Cuánto tiempo habrá dedicado Haydeé a esas figuritas?
¿Cuántos ratos Mirta habrá fijado la vista en aquel perrito?
¿Cuántas tardes habrá pasado Norma contando las figuritas que
integraban la colección, deteniéndose en aquellas que llevaban su nombre, rubricando
las nuevas, observando especialmente a la de las rosas, prodigando especial cuidado
a aquellas de “papel fino” y ordenándolas con esmero?
Y a mí ¿qué me significan?
Cuando las figuritas llegaron a mis manos, las guardé en una caja de
bombones, ordenadas por tamaño, envueltas por grupos, en papel metalizado.
Como las cuidaba con recelo, no eran de uso frecuente, no sé si por el amor que mi mamá me trasmitía hacia ellas o por mi afición a todos los objetos antiguos que guardan historias y tradiciones. Aunque de ninguna de las dos cosas era consciente. El asunto era que me conectaba con ellas de vez en cuando, para observarlas, sobre todo en las tardes de lluvia,
y era aquel cuando el momento se volvía mágico, cuando jugaba a comprar y
vender y las distribuía sobre la mesa de la cocina mientras mi mamá elegía
cuales quería comprar.
Tamaño original: 6 x 7,5 cm.
También me retrotraen a las tardes en las que las copiaba y las pintaba
con mi padre, Ovidio. Y elegía las de paisajes, las más pequeñas, y dan testimonio de
ello las que tienen escrita una cuadrícula con lápiz, para guiarme la copia.
De esas tardes guardo el olor a los óleos, de aquellas pinturas sobre hojas
Canson que tardaban días en secarse para luego ser encarpetadas a la espera de
que alguien las quisiese ver, como mis tías, mis abuelos o tal vez, el tío
Arturo, que ha decir verdad, era el que más las disfrutaba.
Tamaño original: 2,7 x 4 cm
Esta colección no nos dicen mucho más, aunque podríamos inventar cientos de historias
con niñas como protagonistas, disfrutando del presente e imaginando un
futuro de princesa, ideal y tan irreal como las escenas de estas figuritas.
Tamaño original:12 x 17 cm.
Las imágenes no tienen derechos de autor por lo tanto son de uso libre.
Enlace
http://naipesdedisney.blogspot.com.ar/2014/12/blog-post.html
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